Mostrando entradas con la etiqueta yo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta yo. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de septiembre de 2011

viernes, 5 de agosto de 2011

15

Haedo, Castelar, por ahí.


Eramos 15, número impar porque al dueño de casa se le permitía estar solo. Ser solo.


Hacía frío afuera y adentro el tiro balanceado me ahogaba y me aplastaba.


Alguien organizó un círculo.


Todos sentados en sillitas de madera y un maso de cartas que iba pasándose de mano en mano.


Había que confesar un deseo o sacarse una prenda. Había que besar al de la izquierda o sacarse la ropa. Había que gemir delante de todos o desnudarse. No era solo el tiro balanceado lo que aplastaba.


Salí de ahí. En la cocina estaban Mónica y José, el dueño de casa.


Hablamos del frío, de los hijos, de las reuniones que hacían hace años.




Hay veces que con desaparecer no alcanza, habría que morir.




Me aburrí. Fui al living otra vez.


Muchos ya estaban desnudos, abrazados con otros, enroscados. Con esa impostura de la naturalidad que no es.


Algunas mujeres se besaban entre ellas. Los hombres no, nunca.


Una chica de pelo negro, lacio, se me acercó. Me besó. Cerré los ojos, me dejé.


Me gusta pensar que no soy. ¿Cual es la diferencia?




Un hombre se acercó a nosotras. Creo que era su marido, que tenían tres hijos, que eran abogados. Creo.


Los tres en un sillón, tocándonos, chupándonos.


No se cuanto tiempo pasó, unos quince minutos, unas dos horas.


Ella se fue, él me cogió. Ella volvió.


Los dejé.




Caminé un rato por la casa. Los grupos se apiñaba en los rincones como los animales, escondiéndose, protegiendose.


Escuchaba gritos, finales de palabras, susurros.




El número 15 me buscó. El número 15 me llevó a una cama, me besó. El número 15 cerró mis ojos con sus manos y se acostó sobre mí para meterme la pija.


El número 15 acabó.




-Gracias por venir- Me dijo.

viernes, 13 de mayo de 2011

El momento previo.
Ese instante donde sé que me voy a dejar. Que alguien va a llevarme, a tomarme.
Ese abismo.
El vértigo de querer desaparecer pero necesitar avanzar.
Ahora.
Ese.
Momento.

martes, 7 de septiembre de 2010

Dos tipos parados. De espaldas a la pantalla. En la planta baja.
Mirándome.
Ignorando a la mujer vieja que se estrangula las tetas con sogas. Al hombre, otro hombre, que en la película le pega con un látigo. Y la mujer vieja, nada, ni una mueca, nada.
Los tipos me miran desde abajo con las pijas en la mano. Parados, apenas apoyados en el respaldo de las butacas.
Me miran. A mí.
Se pajean un poco. Fuman. Vuelven a pajearse.
Uno tiene la camisa abierta.

Miran, un poco adivinan, a una mujer.
Una que está en ese mismo lugar. Un piso más arriba.
Vestida. Mirando la pantalla. Fumando. Con los brazos apoyados en la baranda.
Apenas viéndolos.
Una mujer que fue a calentarse. A coger.
Me miran.
A mí.

jueves, 5 de agosto de 2010

Vino a rescatarme. Me ofreció su amor.
Su cuerpo.
Llegó, después de desangrarme en la búsqueda.
Me metió en su cama y en su vida.
Vino por mí.

No pude.
Él me atrapa y me arrastra.
Y yo me dejo tragar.

A veces el amor no gana.

jueves, 3 de junio de 2010

Julia duerme.
Quiero que me cojan, que él me coja.
También deseo.
No puedo con eso.
Pienso en su pija, me caliento. Pienso en él metiéndomela.
Pienso, me caliento.
Julia duerme.

domingo, 16 de mayo de 2010

¿Necesito qué? ¿Necesitás qué, Necesito? ¿Cogerte a quién? ¿A mi?

¿De verdad necesitás cogerme tanto? ¿Cogerme cómo? ¿Cogerme dónde? ¿Con qué fantaseás, a ver? ¿Con llenarme el culo de leche? ¿Vos me vas a llenar a mi el culo de leche?

.

¿Vos?

.

¿A mi?

viernes, 30 de abril de 2010

Dice que le gusto mucho. Que mi olor la calienta.
Dice que sabe como hacerme acabar y perderme ahí. Y lo hace.
Que mi pelo, que mis tetas, que mis piernas.
Julia dice que mi boca es un viaje.
Que no puede dejar de pajearse cuando piensa en mí. En nosotras. En nosotras, en mi cama.

Me gusta. Me calienta.
Me hace acabar.
Su pelo, sus tetas, sus piernas.
Su boca.
Y no puedo.
Yo.
Nosotras.
Nosotras y mi cama.

lunes, 12 de abril de 2010

Su boca. Su lengua.

No necesite nada más.

Me tuvo en el momento en que sus manos me tocaron.

martes, 6 de abril de 2010

Necesito encontrarte. Fue ese el mensaje que recibí, fue ese el mensaje que esperaba.



Julia tiene manos pequeñas, con uñas cortas y prolijas. Voz honda. Pocas palabras.


Es joven pero sin la pedantería que dan los pocos años. Es reposada, quieta, calma.
Ella me hunde y me rescata.
Su cuerpo me rescata.



lunes, 5 de abril de 2010

No lo supe cuando me besó.
No lo imaginé.
No tuve tiempo de pensarlo cuando me sacó la remera, cuando puso sus manos sobre mis tetas. Cuando la escuché decirme "Dale. Lo que quieras"
No creí.
Me dejé.